Ocurre dos veces cada año. Nada más concluir las fiestas navideñas y en septiembre coincidiendo con el final del verano y la vuelta de vacaciones. Nos referimos, claro está, a los propósitos, a las promesas de mejora que en este 2021, también tienen en la salud dental un objetivo a cumplir. 

Tener dientes sanos, limpios y bonitos ya forma parte del listado de propósitos tras los excesos en las celebraciones y la vuelta a la rutina en el mes de enero.

  • Revisión anual. Cita inexcusable. Cuanto antes se programe, mejor. Aprovecha las primeras semanas del año para dejar encarriladas las pautas que te indique el dentista a propósito de hábitos o tratamientos.
  • Cuidado de la alimentación. Suele decirse que “somos lo que comemos”. Por ese mismo motivo podemos afirmar que “según comemos así tendremos la dentadura”. Es necesario un compromiso de alimentación saludable y equilibrada donde el consumo de azúcar sea residual y muy esporádico.
  • Tabaco y café. Sobre todo, en el caso del tabaco hablamos de un vicio notablemente perjudicial para la salud a todos los efectos. Los dientes sufren con estas dos sustancias abrasivas que ensucian y solapan el blanco natural del esmalte.
  • Estrés, mal compañero de viaje. No hay ningún beneficio en el hecho de tener estrés. Es posible que nos haga evitar esa consulta anual al dentista, así como las rutinas diarias de higiene y cuidado dental. Los nervios diarios nos invitarán al consumo de alimentos de rápida absorción, pero de mala calidad y que pueden ser nocivos para la dentadura.
  • Sonreír, primer paso para la felicidad. El mero hecho de evitar una sonrisa por culpa de la desconfianza y la baja estima que genera una mala dentadura es un claro indicio de infelicidad. Hoy en día son muchos y están a mano los tratamientos con los que corregir una sonrisa poco saludable y menos estética. Desde blanqueamientos hasta ortodoncias (invisibles o con brackets) pasando por el empleo de carillas dentales y limpiezas a cargo de un especialista.
  • Un kit dental siempre al alcance. El móvil, las llaves, la cartera, en muchos casos incluso el almuerzo y por supuesto, un kit dental con el cepillo y la pasta dentífrica para lavarse los dientes, aunque pases muchas horas fuera de casa. Las rutinas son rutinas porque se repiten con el paso de los días. Si comemos de lunes a domingo de tres a cinco veces diarias debemos pasar por el lavabo para cuidar nuestros dientes idéntico número de veces.
  • Los niños también tienen dientes. Suena fuerte, pero cuanto antes introduzcamos a los peques de la casa en las buenas costumbres de higiene y cuidado dental mucho mejor. A temprana edad muchos de los posibles problemas son más fácilmente corregibles por eso el factor tiempo cobra una importancia vital.

En definitiva, todo se resume en una premisa: el cuidado de la boca con la misma disciplina que le dedicamos a cualquier otra parte de nuestro cuerpo. En Branemark Madrid encontrarás a auténticos especialistas, dispuestos a lograr tu sonrisa ideal.

Compartir este artículo en...