El bruxismo es una afección que acciona los músculos de la cara y la boca que se usan al masticar, pero de manera inconsciente y en momentos alejados de la ingestión de comida. En otras palabras, el bruxismo hace que se aprieten los dientes involuntariamente y que, según el grado de intensidad con el que se padezca, puede ocasionar problemas graves de salud bucodental.

 

¿Cuáles son las causas del bruxismo?

 

En realidad, no se conoce una causa única o precisa que ocasione el bruxismo. Pero la mayoría de los estudios y expertos coinciden en relacionarlo con escenarios de estrés y de trastornos del sueño.

 

También hay indicios que vinculan al bruxismo con factores que tienen que ver con una mala alineación de los dientes, con malas posturas al descansar o dormir o, incluso, con el tipo de alimentación que se tiene.

 

Además, no se deben descartar otras cuestiones como causas hereditarias, sobre todo en el caso de que algún familiar lo haya padecido o lo padezca; situaciones concretas en las que se está tomando algún tipo de medicación u otras sustancias estimulantes; y otras enfermedades que pueden derivar en bruxismo, ya sean trastornos psicológicos, enfermedades como el párkinson, la demencia, la epilepsia, la apnea del sueño o, incluso, problemas intestinales de reflujo.

 

¿Son todos los bruxismos iguales?

 

No, ya que esta dolencia afecta de un modo muy diferente a cada persona. En términos generales, se puede decir que hay dos grandes tipos de bruxismo: el bruxismo diurno y el bruxismo nocturno.

 

El bruxismo diurno se produce estando despiertos y, normalmente, se asocia a situaciones de tensión, estrés o concentración. Puede ser un hábito bastante leve, aunque, en caso de identificarlo o de producir otras dolencias, deberá controlarse con la ayuda de un dentista. En cuanto al bruxismo nocturno, es más conocido y puede resultar más grave, ya que se produce de un modo completamente inconsciente e involuntario.

 

Además de estos dos, también se reconoce habitualmente otro tipo de bruxismo vinculado a actividades como el trabajo o el deporte. Es decir, que el bruxismo se relaciona con actividades que requieren algún tipo de concentración, ya sea física o mental.

 

¿Qué síntomas indican que se padece bruxismo?

 

Dado que, en muchas ocasiones, las personas que padecen bruxismo no son conscientes, el diagnóstico puede llegar a través de los síntomas que padecen o que llegan a resultar visibles. Entre ellos, los más frecuentes son los siguientes:

 

  • Dolor o tensión en los músculos de la mandíbula
  • Cefaleas
  • Dolores faciales
  • Dolor de oído
  • Inflamación de la mandíbula
  • Desgaste de los dientes
  • Sensibilidad a los alimentos fríos, calientes y dulces

 

Hay que decir que el bruxismo también suele estar relacionado con otras dolencias como el estrés o la ansiedad, por lo que, cuando se identifican estas patologías, puede resultar conveniente investigar si están afectando a la salud dental.

 

¿Qué tratamiento se puede aplicar para tratar el bruxismo?

 

Del mismo modo que no hay un único tipo de bruxismo y tampoco las causas son siempre iguales, los tratamientos pueden depender mucho según cada paciente y sus circunstancias.

 

En principio, se puede decir que hay unas medidas generales que pueden ser útiles, relacionadas principalmente con los hábitos alimenticios, la dieta, el ejercicio físico y los horarios de descanso y sueño. Estas medidas se dirigen a reducir los momentos de estrés y ansiedad, así como a facilitar la masticación y la actividad general de los músculos de la mandíbula.

 

Por otro lado, uno de los tratamientos que más se aplica y que resulta efectivo es el de la férula de descarga. Esta, que se hace a medida de cada paciente, es una prótesis que se ajusta a la parte superior de la dentadura y que sirve para atenuar los efectos de la mordida, sobre todo en el caso de bruxismo nocturno, reduciendo el impacto sobre el esmalte y sobre los músculos mandibulares.

 

En el caso de que los dolores musculares permanezcan en el tiempo, se puede acudir a sesiones de fisioterapia, aunque esto solo será una solución temporal si no se pone remedio al bruxismo que ocasiona esos dolores.

 

Por último, en los casos más extremos, si se ha visto afectado el esmalte o se ha producido un desgaste en alguna pieza dental, es probable que se necesite algún tratamiento protésico o rehabilitador.

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