¿Cómo influye la salud dental en el rendimiento escolar?

La salud es crucial para lograr un buen rendimiento en todos los aspectos de nuestras vidas. Para los adultos, principalmente, en términos laborales, mientras que para los niños es fundamental en su desarrollo físico y psicológico. Por supuesto, esto incluye a la salud dental. Cualquier problema en la boca, de la magnitud que sea, resulta molesta en el día a día y esto puede influir enormemente en el rendimiento escolar de los más jóvenes.

 

Según un estudio realizado por la Escuela de Odontología de Ostrow, en Polonia, la mala salud oral era un factor clave en el bajo rendimiento académico de los niños, relacionado también con sus condiciones socio-económicas, que son las que muchas veces impedían un mejor acceso a cuidados bucodentales.

 

Uno de los principales problemas de salud dental que influye negativamente en los jóvenes son las caries. Y no es que por tener este tipo de problemas en los dientes se tengan menos facultades intelectuales, sino que las molestias que pueden suponer afectan a la atención y a la concentración, como puede pasar con otras muchas enfermedades y dolencias bucales y de cualquier otra parte del cuerpo.

 

Además de las caries, el rendimiento escolar también puede verse perjudicado por otros problemas bucales que afectan a la forma de comer, de hablar o de reír. Todas estas faltas llegan a suponer en muchas ocasiones problemas de autoestima, de nutrición, de irritabilidad, de somnolencia o de concentración. Y, por separado o en conjunto, resultan fatales para conseguir un rendimiento académico óptimo.

 

Con esto en mente, está claro que, además de por motivos de salud, conviene vigilar el estado de la boca y de los dientes de los más pequeños.

¿Qué se puede hacer para que la salud bucal no afecte al rendimiento escolar?

En primer lugar, hay que estar pendientes de su higiene y de sus hábitos en el cuidado de la boca y de los dientes. Lo principal es enseñar a los más pequeños a cepillarse correctamente los dientes y a que lo hagan, siempre que sea posible, después de cada comida. Si no, al menos, tres veces al día, siendo el cepillado de la noche el más importante de todos.

También es esencial cuidar la alimentación. En muchas ocasiones, los más pequeños abusan del consumo de zumos, refrescos y golosinas, cuyo contenido en azúcar es muy alto y resulta peligroso para el esmalte. En estos casos, además de moderar el consumo de alimentos azucarados, hay que insistir en la limpieza y el cepillado.

Otro de los pilares fundamentales para que los más pequeños gocen de una buena salud dental es la prevención. Lo recomendable es que visiten al odontopediatra de modo periódico, para que detecte si hay algún asunto que se pueda atajar o si se puede prevenir algún problema que, en el futuro, afecte a su bienestar y su calidad de vida.

Por supuesto, si crees que tu hijo puede estar teniendo algún problema de salud bucodental que afecta a su rendimiento escolar, o cualquier otro tipo de afección, puedes consultarnos. Estaremos encantados de ayudaros para que su desarrollo y su salud se encuentren en plenitud de forma y los más pequeños puedan disfrutar también de un aprendizaje y un entorno académico y social de la mejor calidad.

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