¿Qué es una urgencia dental?

Todos hemos padecido alguna vez una molestia o un dolor repentino que, por miedo o desconocimiento, hemos identificado como una urgencia médica. Afortunadamente, no todos los casos revisten tanta gravedad ni requieren de una atención inmediata, sino que son problemas relativamente normales y fáciles de tratar o solventar.

Esto mismo sucede con las urgencias dentales, aunque tal vez con más frecuencia, ya que uno mismo no puede observar bien qué es lo que sucede dentro de su cavidad bucal y, además, la intensidad de esos dolores y molestias puede ser especialmente incómoda.

¿Qué casos suponen una urgencia dental?

Tanto si presentan un dolor muy intenso o no tanto –si el umbral que aguanta el paciente es muy alto– hay determinados casos que siempre suponen una urgencia, ya que, si no se atienden a la mayor brevedad, pueden derivar en problemas mayores o irreparables.

Entre los más habituales, podemos encontrar las siguientes:

Fractura o pérdida de un diente

Las fracturas dentales pueden producir mucho dolor o no tanto, pero siempre hay que estar alerta y acudir a un dentista. Se suelen producir por un golpe, y las más graves son las que llegan a afectar al nervio o las que suponen una pérdida completa de la pieza.

De todas maneras, no siempre hay motivo de alarma, ya que cuando la fractura solo afecta al esmalte o es muy pequeña, no supone un caso de verdadera urgencia dental.

Dolor intenso de dientes

Otra de las situaciones en las que se suele acudir a un dentista con premura es cuando aparece un dolor intenso en un diente. Igualmente, no todos los casos de dolores dentales son realmente urgentes, y lo recomendable es hacer una consulta previa por teléfono o por videollamada para analizar con un poco más de detalle cuáles son las medidas necesarias.

Por ejemplo, un flemón en una muela puede resultar muy molesto, pero no requerir de una intervención médica urgente, sino que se puede tratar y aliviar con antibióticos o antiinflamatorios.

Sangrado en la boca

También por algún golpe o por alguna mordedura accidental, podemos sufrir una hemorragia en la cavidad oral, y hay ocasiones en las que éstas no dejan de sangrar fácilmente. Si el sangrado es muy abundante, o si se está tomando algún medicamento que pueda influir en la coagulación, lo mejor es consultar a un médico o un dentista para que indique cómo actuar.

Consejos prácticos para evitar posibles urgencias dentales

Hay algunos hábitos que tenemos en el día a día que pueden poner en riesgo la salud de nuestros dientes, pero con un poco de atención y prevención, se pueden evitar muchas de las urgencias dentales más frecuentes

Por ejemplo, hay que evitar utilizar los dientes para abrir, cortar o romper cosas, algo que se hace con demasiada asiduidad y que puede ocasionar una rotura o un daño grave a las piezas dentales y a las encías.

A la hora de practicar deportes de contacto, no cuesta nada usar un protector bucal, con el que se pueden evitar las consecuencias de algún golpe indeseado.

Igualmente, a la hora de viajar en coche, tanto conduciendo como de pasajero, se debe utilizar siempre el cinturón de seguridad.

Y, por último, y realmente muy importante, es conveniente visitar con regularidad al dentista para hacer una revisión general y detectar problemas potenciales, que puedan advertir de algún deterioro de las piezas dentales o de alguna fisura que, a simple vista, no llame la atención del paciente.

 

 

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